Lo bello es lo vinculante

Acercamiento al proceso creativo de ENTRE / Garat – Skrycky – Turenne
El proyecto de escritura de textos de acercamiento a los procesos creativos de las piezas que se presentan en el Ciclo Montevideo Danza 2017, se realiza gracias al apoyo del Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE).

Desde que Turner lo introdujera en el campo de los estudios teóricos, lo liminal apunta a la relación entre el fenómeno –ya sea ritual o artístico- y su entorno social, aspecto que ha comenzado a ser particularmente atendido por la estética relacional. Adelanto mi percepción de lo liminal como una zona compleja donde se cruzan la vida y el arte, la condición ética y la creación estética, como acción de la presencia en un medio de prácticas representacionales.

Ileana Diéguez Caballero

La primera particularidad de este proceso refiere a la propia conformación del equipo de trabajo y la distribución -o más bien, la no distribución- de roles dentro del mismo. Vera Garat, Leticia Skrycky y Santiago Turenne, vienen apostando, desde PARDO (la creación anterior, que funda la tríada), a crear desde una óptica transdisciplinar según la cual, la luz, el sonido y los cuerpos se entretejen sin jerarquías a partir de una experimentación conjunta, donde ningún elemento le dicta cómo comportarse al otro. Así, proviniendo de formaciones diferentes, se presentan en esta tríada como artistas de la escena, restándole importancia a las especificidades del lenguaje cultivado hasta el momento por cada cual, abriendo un espacio de indeterminación para pensar lo escénico en prescindencia de las fronteras disciplinares, en un gesto devaluatorio de categorías y saberes instalados.

Durante el proceso creativo de PARDO, los artistas profundizaron en la búsqueda de un modo de trabajo específico de este abordaje conceptual. En este sentido, ENTRE comienza donde terminara PARDO, es decir, con un modo operativo ya aceitado que se vierte sobre nuevas preguntas éticas y estéticas, en especial aquellas que refieren a la convivencia entre artistas y espectadores, al convivio –como lo ha popularizado Jorge Dubatti- en sus múltiples posibilidades de expresar a la obra de arte como intersticio de lo social.

La idea de “intersticio”, cara a la estética relacional teorizada por Nicolas Bourriaud, es tal vez la que más se acerca al “entre” que nos propone el título, invitando a la comprensión de un arte relacional, “un arte que tomaría como horizonte teórico la esfera de las interacciones humanas y su contexto social, más que la afirmación de un espacio simbólico autónomo y privado.” En ENTRE los artistas invitan al público a compartir el escenario dentro del marco de una sala teatral contemporánea pero convencional, es decir, cuya disposición prevé la separación entre unos y otros. Esta invitación se proyecta como una operación riesgosa, que puede implicar la disolución del objeto de arte una vez que se funde materialmente con el sujeto observador. La apuesta conceptual y experimental sugiere, en palabras de Bourriaud, “una forma de arte que parte de la intersubjetividad, y tiene por tema central el ‘estar-junto’, el encuentro entre observador y cuadro, la elaboración colectiva del sentido.” La obra se presenta entonces, ya no como un “espacio por recorrer”, sino como una “duración por experimentar”. Y en este sentido, resuenan las palabras del filósofo coreano Byung Chul-Hang, -otra de las referencias conceptuales del grupo-, quien en su libro La salvación de lo bello propone que lo verdaderamente bello es lo vinculante, es decir aquello que, como sujetos, nos hace sumirnos contemplativamente en el objeto, a un grado tal que esta relación se pierde. “La lenta flecha de la belleza” funda una duración que nos enseña a “demorarnos desinteresadamente” en ella, funda un modo de vida no capitalista, en el que la relación de consumo entre sujeto y objeto se retira para dar paso a una inmersión, sin objetivos predispuestos, en un intercambio ilimitado.

Es interesante observar que la pregunta sobre el contexto de afectación de la obra de arte, sus vínculos con el entorno y sus modos de ser en esa trama inalienable, viene sobrevolando no solamente los procesos escénicos, sino también los espacios de reflexión teórica y de acción política de nuestro medio. Las Jornadas Académicas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación a realizarse en octubre de este año, se centrarán en problemáticas vinculadas al eje Danza y Sociedad, “entendida como Danza en Relación. Así, el foco no se coloca en la reflexión acerca de las obras, los artistas, los procesos creativos y los vínculos entre ellos, sino en las relaciones que el mundo de la danza instaura con otros campos (campos que, no obstante, aparecen dentro de su propio mundo pero que no le son exclusivos) como los públicos, la pedagogía, la filosofía, la terapia, la academia, la historiografía, la investigación, la política, la comunidad, el espacio público, el trabajo, la discusión acerca del cuerpo, etc.”. Así también, se encuentra en vigor la creación de un Plan Nacional de Danza impulsada por el sector y con apoyo del Ministerio de Educación y Cultura, entre cuyos objetivos más destacables se señala la intención de trazar un mapa cuantitativo y cualitativo de las relaciones entre la danza y el contexto social en que ocurre, las afectaciones mutuas y las vías para un desarrollo integral de este vínculo.

Entre sus referencias artísticas, ENTRE evoca la pieza de Luciana Achugar titulada Un epílogo para otro teatro: True love, que fuera estrenada en la quinta edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea del Uruguay (FIDCU, cuyo lema es, justamente, una frase de Bourriaud: “El arte es un estado de encuentro”) y en la que la artista uruguaya residente en Nueva York vuelve sobre lo que ha convertido en su programa o plan de acción: “la práctica del placer”, un modo de ser de los cuerpos que puede emerger al desembarazarse del yugo de las reglas del mercado, que reivindica la fiesta como espacio social y salvaje al mismo tiempo, renegando del gesto civilizatorio de la alta cultura para experimentar los desbordes de un cuerpo popular, carnavalesco, pero en el propio seno de esa cultura, como una interrogación.

Los cuerpos vibrantes de los performers de ENTRE, junto al cuerpo musical-sonoro que se materializa con la misma potencia, se nos ofrecen como compañeros de viaje, como los otros de la misma fiesta.

Carolina Silveira.