Sobre el Ciclo

El Ciclo es una programación anual de danza contemporánea que se realiza en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís y es un proyecto cultural independiente cuyo principal objetivo es apoyar el desarrollo escénico y profesional de los artistas de danza contemporánea.
Este proyecto es patrocinado por Fundación Itaú, y se realiza en coproducción con el INAE Instituto Nacional de Artes Escénicas y Departamento de Cultura de la IM.

La grilla está conformada por un total de 6 espectáculos, entre los cuales se suele considerar la programación de al menos 1 opera prima u obra de artista emergente. Desde hace unos años se realiza una convocatoria abierta, en la que se reciben propuestas de artistas nacionales o residentes en el país, así como de artistas nacionales residentes en el exterior. Cada año el caudal de propuestas que se presentan crece en cantidad y diversidad. Se opta  por una programación que de cuenta de esta diversidad de propuestas y metodologías de creación, seleccionando trabajos de artistas profesionales y proyectos de jóvenes creadores.

La curaduría del Ciclo 2020 está a cargo de Carolina Silveira. Con ella también se articulan instancias de acompañamiento de los procesos creativos, especialmente de aquellos guiados por artistas emergentes.
El Instituto Nacional de Artes Escénicas brinda a los proyectos seleccionados instancias de residencia artística.

Palabras de la Curadora
Más que nunca en estos once años ininterrumpidos de desarrollo, tenemos que celebrar la realización de este ciclo, dimensionar los afectos que mueve en la comunidad de la danza local, las posibilidades de investigación y encuentro que abre, la necesidad que tenemos de que exista para poner en marcha nuestros deseos de mundos por crear. Los susurros que siempre animan el trabajo de los creadores del cuerpo-mundo, son ahora gritos que destapan bocas. Se hace evidente, más que nunca, que no hay nada más importante que encuerparnos y hacernos danza.

En marzo recibíamos las propuestas sin saber si podrían desbordar algún día el espacio plano de la pantalla. Hoy, después de largos meses de espera e incertidumbre, tenemos la certeza –aunque sea provisoria- de que vamos a encontrarnos ahí, como siempre y como nunca, vamos a respirar el mismo aire, vamos a contagiarnos de todo lo que nos hace bien.

La voz de lxs jóvenes creadores, cada vez más presente y potente, irrumpió con fuerza en la grilla 2020, animándonos a fomentar nuevos lazos entre coreógrafxs con trayectorias más afianzadas y artistas emergentes, con el fin de compartir entre todxs los espacios ganados por las generaciones más maduras, pero también de dar visibilidad a la necesidad imperiosa de empujar las paredes y agrandar los teatros, de hacer espacio para el crecimiento sostenido e irrefrenable de nuestra comunidad danzante.

Las obras que vamos a compartir abarcan un amplio espectro de perfiles, inquietudes, orientaciones estéticas, permitiéndonos señalar como mojón -sin querer en modo alguno reducir las diferencias- el interés puesto en pensar, sentir y vivir los cuerpos.

Cuerpos como dispositivos de territorialización y desterritorialización, como gestos inacabados pero plenos de memoria –del pasado y del futuro-, como archivos que sacuden el polvo de los años en direcciones probables e improbables, como agenciamientos ritualísticos, y como cajas de resonancia para todo lo que estemos dispuestxs a decir, pero sobre todo a escuchar.

Empezamos el viaje con el humor que surge entre lo repetible y lo irrepetible de las acciones, entre lo reversible y lo irreversible del tiempo (unamasunosontres), preámbulo para adentrarnos en un atlas para existir, cartografía afectiva de supervivencia que revive sin repetir, que itera los acontecimientos reexistiendo. Desde ese revoltijo moviente, vamos a necesitar la pausa y el silencio para escuchar un pulso, expresión mínima y máxima de la vida, que nos avisa que seguimos acá, que el conjuro dio resultado. Ya en ese “estado de gracia” (como quería que fuera siempre nuestra adorada Nancy Stark Smith, mujer-antena, fallecida en plena pandemia y en plena vida… vaya para ella este sentido momento de un texto que la trae porque sí), en ese estado de gracia –decía- vamos a asistir a una conferencia performativa en torno a la contención, el tenernos-con, el entre-tenernos -que se me figura como un encuentro feliz entre lo banal y lo sustancial- (DE LA GUERRA A LAS GANAS). La contención es también fusión entre contenedor y contenido, fusión que en su modo extremo enciende una llama. Ese fuego será el que arda entre el candombe uruguayo y el funky carioca, el que queme cuerpos de mujeres sin consumirlos (DUELO DEL FUTURO), y podrá tal vez encontrar agua y reposo al llegar a una ZONA, aunque no es de esperar que este fin provisorio del viaje detenga realmente las microexplosiones que son permanente fuga y reencuentro de la danza consigo misma.

¡Bienvenidxs! ¡Las fronteras están, por fin, abiertas!” (Curadora 2020/ Carolina Silveira)